Explorar: el secreto de los innovadores

La capacidad para explorar —hacer experimentos, formular preguntas, cuestionar los dogmas— es una de las habilidades que más se valora hoy en el mundo laboral.

¿Qué hace que una persona sea visionaria y tenga ideas que luego traduce en negocios exitosos? Esta pregunta se la hicieron investigadores que publicaron sus conclusiones en la Harvard Business Review. El factor número uno que tienen en común todas estas personas es la capacidad de explorar. Hal Gregersen, uno de los investigadores, dijo: «Me he dedicado veinte añosa estudiar a líderes de todas partes del mundo en diferentes campos y, si una cosa tienen en común es su curiosidad […], y como contracara, también hemos visto que el 80% de los ejecutivos dedican menos de un 20% de su tiempo a explorar y descubrir nuevas ideas».

Los chicos de todas las culturas tienen un talento natural en común: todos nacen curiosos. Abren sus ojos grandes cuando ven algo nuevo, extienden las manos para tocar todo lo que los rodea, prueban con el mismo deleite el sabor de un pan y el de un tornillo. Todo les despierta curiosidad. Cuando empiezan a hablar, esa curiosidad se traduce en preguntas. Hacen muchas preguntas. No se cansan de preguntar por qué, hasta que entran en la escuela. Entonces se dan cuenta de que el sistema escolar está planteado de tal manera que lo que se valora son las respuestas, no las preguntas. Que la que hace las preguntas es la maestra, y las formula con el único objetivo de evaluar si el alumno estudió o no. La especialista en educación Dra. Jeannette Vos plantea: «Una vez que hemos terminado el Jardín, con frecuencia la educación empieza a ser aburrida. La diversión desaparece. En muchas aulas alrededor del mundo a los niños se les dice que se queden quietos, que se sienten en filas, escuchando a la maestra, sin explorar, sin conversar, sin preguntar». Sí, sabemos que no es un dato muy alentador. Pero no estamos escribiendo este libro con el espíritu de criticar los sistemas educativos—que además están cambiando, y muchos están mostrando visibles mejorías en este y otros aspectos—, sino con la intención de devolver el poder a los lectores. Einstein decía que «es un milagro que la curiosidad sobreviva a la educación formal».

Nosotras creemos que el milagro puede suceder en casa. Si en la escuela a la que van tus hijos no se valora mucho el arte de hacer preguntas, puedes hacer que se valore en tu hogar. Puedes estimularlos a que las hagan, puedes detenerte frente a sus preguntas y decir: «Esa es una excelente pregunta». Puedes marcarles el camino con tu propio ejemplo, haciendo preguntas que inviten a explorar.

Verónica y Florencia Andrés de su libro Confianza Total para tus Hijos, Pág. 127

CURSO INTENSIVO CONFIANZA TOTAL PARA TUS HIJOS

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