La comunicación no verbal

¿Notaron la capacidad que tienen los bebés de clavarnos la mirada cuando los tenemos en brazos? Nos escudriñan como fascinados con el rostro humano. En efecto, les produce fascinación. Porque en la cara de las personas ellos decodifican información valiosísima para su vida —de bebés, niños y adultos—: ¿estás enojado?, ¿estás contento?, ¿tienes miedo?

Toda esa información emocional viene de microgestos faciales que van mucho más allá de las palabras. Yo, Florencia, tengo a mi hija Olivia en esa etapa: con sus pocos meses de vida nada le gusta más que mirar nuestras expresiones faciales mientras la tenemos en brazos.

De esto sabe mucho Paul Ekman, profesor emérito de la Universidad de California, que descubrió que en todas partes del mundo las personas usan expresiones faciales similares bajo ciertas emociones.Otra cosa que descubrió es que tenemos un control bastante limitado sobre la gestualidad de nuestros rostros, lo que implica que todo el tiempo estamos brindando información a nuestro entorno, por más que nos esforcemos mucho en disimular un mal humor o una tristeza detrás de una sonrisa falsa. Ekman descubrió que se puede aprender a leer estas microexpresiones faciales y así poder descubrir, por ejemplo, cuando alguien está mintiendo. La serie de televisión Lie to me (Miénteme) está basada en estos descubrimientos.

¿Por qué es tan importante la habilidad de leer rostros y gestos para la inteligencia? Porque es una de las habilidades clave en la relación con los demás: la calidad de nuestras relaciones depende en gran medida de nuestra habilidad para interpretar la información no verbal que nos dan quienes nos rodean; porque es un prerrequisito para poder desarrollar la empatía —la habilidad más importante de todas las del modelo de inteligencia emocional— y es algo que distingue a todos los innovadores. Hemos mencionado algunas de las características de los innovadores: son personas muy creativas y les gusta explorar, y además saben decodificar información no verbal de la gente que los rodea. Por eso es importante que aprendan a hacerlo desde niños.

¿Qué podemos hacer los padres?
Pasar la mayor parte del tiempo posible haciendo contacto cara a cara con nuestros hijos. Esto es lo que más necesitan ellos, especialmente en sus primeros años. Ni tiempo con la computadora, ni tiempo con la tablet, ni tiempo mirando videos educativos. Necesitan tiempo con sus padres, sus abuelos y personas que los quieran. Tiempo de hablar mirándose a la cara.


Verónica y Florencia Andrés de su Libro Confianza Total para tus hijos, pág. 145.


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