La importancia de pedir Feedback

Si logramos considerar el feedback como información, sin tomarlo como una ofensa personal o como una descripción de cuán inteligentes somos, entonces será mucho más fácil preguntar a otros cómo ven nuestro proyecto, ideas y acciones.

En general, las personas no suelen ofrecer su opinión sin que lo pidas, especialmente cuando no es positiva. ¿Por qué? Porque quieren evitar la confrontación, porque tienen miedo a cómo reaccionarás, porque piensan que quizá te sentirás herido o porque transmitir una crítica negativa requiere de mucho más esfuerzo, coraje y generosidad que decirte simplemente «me parece perfecto todo lo que estás haciendo». Entonces, es importante aprender a preguntar a los demás. Pero no se trata de hacer cualquier pregunta, a cualquier persona, en cualquier contexto.

Hay algunas claves importantes para pedir feedback.
La primera y quizá la más importante: si de verdad quieres aprovechar lo que te van a decir, antes de preguntarle al otro, analiza si lo que quieres es una opinión genuina o si, en realidad, estás buscando aprobación. Si le preguntas a otros cómo ven tu performance, tus acciones, tu actitud o tus resultados pero, en realidad, lo único que realmente esperas es que aprueben todo lo que estás haciendo, cualquier comentario que te hagan que no sea 100% positivo y apoye el curso actual de tu accionar es posible que lo vivas como una ofensa y que te duela. O que te cierres y no puedas escucharlo. O que te enojes con el otro. O que simplemente lo ignores. Son todas maneras de desaprovechar el feedback. Seguramente puedas recordar alguna ocasión en la que alguien te estaba ofreciendo un punto de vista que terminó siendo muy útil y reaccionaste mal. A todos nos ha pasado alguna vez. Pero podemos evitarlo si recordamos que el feedback es información valiosa. Y que la otra persona está haciendo un esfuerzo por brindárnosla.

¿La opinión de cualquier persona es valiosa?
Claro que no. Hay que considerar muy bien a quién preguntarle. A veces un mecanismo sutil de autosabotaje que tenemos es preguntarle a esas personas que ya sabemos, de antemano, que nos van a herir con sus comentarios o que, indefectiblemente y sin importar lo que les planteemos, harán un análisis negativo. Revisemos a conciencia a quién le pedimos opinión.

¿Cómo hacer para pedir feedback?
Hay muchas maneras y algunas son más efectivas que otras. Hay una estrategia que hemos aprendido que es muy simple y efectiva. Es una pregunta que puede mejorar la calidad de cualquier relación en tu vida, la calidad de cualquier servicio que estés brindando, la calidad de cualquier clase que enseñes, de cualquier producto que produzcas. La pregunta se divide en dos partes.
La primera parte es así: «En una escala del 1 al 10, ¿cómo evaluarías la calidad de nuestra relación —servicio/producto— durante las últimas dos semanas —o dos meses, años, etcétera—?» Puedes adaptar esta pregunta a diferentes situaciones, por ejemplo: «En una escala de 1 a 10, ¿cómo evaluarías cómo me comporté como amigo en este último tiempo?», «En una escala de 1 a 10, ¿cómo evaluarías la semana de trabajo que tuvimos?» Si la respuesta de la otra persona es «10», la segunda parte de la pregunta sería: «¿Qué haría falta para que siga así?», y si la respuesta es cualquier número menor que 10, la segunda parte de la pregunta es «¿qué haría falta para que fuese un 10?»

Puedes ir haciendo el hábito de terminar cada semana o cada mes formulando estas preguntas a las diferentes personas significativas de tu entorno.

Verónica y Florencia Andrés de su Libro Desafiando Imposibles, pág. 313


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