10 de Septiembre 2018

¿Alguna vez escuchaste la frase “prefiero no ilusionarme demasiado para después no decepcionarme?
Y además de escucharla, ¿alguna vez la dijiste o pensaste?
¿Sabías que ese intento de “autoprotegerse” de la decepción es uno de los motivos por los cuales muchas personas no logran sus sueños?

La cosa es así: cualquier proyecto, (sueño o meta requiere de energía.
Es como un auto que necesita nafta para andar. Podés tenér el auto más lindo del mundo, pero sin nafta, no avanza.
Con los sueños y proyectos es igual. Podés tener la idea más genial del planeta, pero sin energía, no camina.
¿Y de dónde proviene esa energía? De las emociones positivas. Concretamente: del entusiasmo
Nunca se ha logrado nada grande sin entusiasmo
Por eso es tan importante que al soñar con un nuevo proyecto, lo llenes de entusiasmo. Lo empapes de ilusión. Lo tiñas de pensamientos positivos.
Porque sino, al igual que un auto sin nafta, no arranca.
O a poco de andar, se funde.

Verónica y Florencia Andrés

P.D.: Capaz te estés preguntando “¿y si me ilusiono con algo que después no se da? Es preferible haberte ilusionado con algo que no sucedió (a veces la vida tiene mejores planes), que un día arrepentirte de no haberle puesto suficiente pasión, y que ese haya sido el motivo del fracaso.


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